Hoy os dejo por aquí esta interesantísima reflexión de Alex O’Connor1, joven e influyente filósofo agnóstico, conocido por sus debates y entrevistas con algunos de los pensadores más destacados de nuestra época.
He querido compartir este breve fragmento de su entrevista (os lo he subtitulado para los no angloescuchantes), ya que en el desarrolla uno de los puntos más fuertes que existen contra el cientifismo:
El universo es explicable y cuantificable; sin embargo, su descripción matemática no nos proporciona por sí misma un conocimiento fundamental de su realidad, pues es la realidad misma la que nos sirve de punto de partida.
Por eso, preguntas tan fundamentales como «¿qué es la materia?» continúan siendo, incluso hoy, auténticos quebraderos de cabeza para la ciencia. La ciencia puede profundizar extraordinariamente en lo reductible y cuantificable, pero sigue en el punto de partida en cuanto a lo esencial.
No se trata, en realidad, de un argumento novedoso. Santo Tomás de Aquino ya desarrolló esta distinción hace siglos, especialmente al diferenciar entre las causas y los distintos niveles de explicación de la realidad. Sin embargo, el avance espectacular de la ciencia moderna nos ha llevado, en ocasiones, a perder de vista esta distinción, mezclar planos del conocimiento y terminar creyendo que, porque la ciencia puede explicar cada vez más sobre el funcionamiento de la realidad, puede darnos la respuesta de su propia existencia.
Si tienes este amigo ateo que siempre tira de teorías científicas raras para justificar la autosuficiencia del universo, mándale este video.
Aquí os dejo su canal de YouTube: CosmicSkeptic







