La importancia de la colecta en misa
Y algunos trucos que quizás no conocías
La colecta durante la misa suele ser un momento de tensión para algunos. Sí, me refiero al instante en que pasa esa mujer permanentemente octogenaria con el cepillo y, incapaz de disimular, te mira con esos ojos que dicen: «Nunca das nada, ¡rata!». Tú, mientras tanto, clavas tu mirada al frente, como si así sus ojos no pudieran detectarte, y almenos, como buen cristiano, le ahorras un peligroso giro de cintura en balde.
Pues bien, hoy vengo a pedirte que no seas así. Deja de “no llevar suelto encima”. Ojalá poder estar a tu lado en misa para prestarte los 5€ que finges buscar.
Afortunadamente, no es pecado mortal que no sueltes prenda. Y en la mayoría de casos, se trata de un constante despiste alimentado por cierto desconocimiento.
El problema reside en que muchos piensan que la parroquia ya la financia “la Iglesia S.L”, y que con marcar la casilla del IRPF, al menos en Españ, el dinero acaba llegando de alguna forma a la parroquia. Pero esto no funciona así, y es importante entenderlo.
Las parroquias llevan sus propias cuentas. Los gastos de luz, limpieza, mantenimiento, reparaciones o compras ordinarias corren por su cuenta. Se financian principalmente con la colecta de los domingos y con donativos puntuales.
En términos generales, la diócesis cubre sobre todo los sueldos de los sacerdotes y algunos gastos extraordinarios. Pero el funcionamiento diario de la parroquia depende, en gran medida, de sus fieles.
De hecho, muchas parroquias terminan el año en pérdidas.
Hablar de dinero hoy en día puede parecer algo banal, pero es importante que, como feligreses, participemos de vez en cuando en el sostenimiento de las parroquias. Y sí, se puede participar activamente sin tener que dar dinero. Puedes ofrecer tu tiempo, ayudar en lo que haga falta o colaborar de muchas formas. Pero la limosna es una manera muy sencilla de ofrecer el fruto de tu trabajo cuando no te dan las agujas del reloj.
Si aun así crees que es pedirte demasiado que te acuerdes de traer alguna moneda cuando vas a misa, o simplemente eres muy rácano, tengo buenas noticias. (Esto aplica a España; si en otros países tenéis algo parecido, indicadlo en los comentarios).
Puedes “afiliarte” a tu parroquia para hacer una donación recurrente y deducírtela en el IRPF.
Ya no tienes excusas, amigo.
Vayamos por partes. Respecto lo del IRPF, actualmente, puedes deducirte el 80% de los primeros 250€ que dones en el año. A partir de esa cantidad, lo que supere los 250€ tiene una deducción del 40%. Y si llevas al menos dos años donando a la misma entidad por un importe igual o superior, ese 40% se convierte en un 45%.
Pongamos un ejemplo: Si donas 300€ en un año, Hacienda te devolverá 200€ por los primeros 250€, y 20€ por los 50€ restantes. En total, 220€. Es decir, habrás donado 300€, pero el coste real para ti habrá sido de solo 80€. Y si cumples el requisito de fidelidad, la devolución sería de 222,5€, reduciendo aún más el coste real.
Suena de maravilla, ¿verdad? ¿Y cómo lo hago?
Pues bien, puede hacerse de diversas maneras, pero la más sencilla es hacerlo a través de esta página oficial de la iglesia:
https://www.donoamiiglesia.es/san/Home
Aquí puedes buscar directamente la parroquia a la que deseas donar y elegir el importe que quieras aportar, ya sea puntual o periódico. El proceso es sencillo y seguro. Además, al finalizar el año recibirás por correo electrónico el certificado correspondiente, que podrás utilizar para aplicarte la deducción en tu declaración de la renta.
Recuerdo que la primera vez que escuché que existía esta posibilidad me quedé estupefacto. Primero por la conclusión inmediata de mi mente primitiva: «Dinero gratis», y en segundo lugar, por la sorprendente escasa difusión que se le da a una herramienta tan útil.
Así que ahora ya no hay excusas que valgan, ¡Hasta Hacienda te lo pone fácil! (quien lo iba a decir).




Interesantísimo, gracias!